Museo
Arquitectónico
Fue concebido desde un primer momento como un verdadero “pueblo” en el corazón de una ciudad con una superficie de 49.000 m2. El objetivo era dar una idea de lo que podría ser un “modelo ideal” de población ibérica que reuniera las principales características que todo pueblo peninsular. Por este motivo se reprodujeron, a escala, 117 edificios, calles y plazas de toda España. La selección de piezas se realizó teniendo en cuenta criterios de coherencia estética que permitieran una composición global y armónica de acuerdo con el proyecto que se había concebido.
La idea fue impulsada por el arquitecto Puig y Cadafalch y después concebida como una unidad de conjunto por los arquitectos Francesc Folguera y Ramón Reventós con la participación del crítico de arte Miquel Utrillo y del pintor Xavier Nogués.
Se construyó en trece meses y, curiosamente, la obra tenía una fecha de caducidad ya que debía durar el mismo tiempo que la Exposición Universal, es decir, seis meses. Pero su éxito urbanístico ha permitido que el Poble Espanyol siga vivo en nuestros días.

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