Año 1929. Exposición Internacional de Barcelona. En este contexto se decide construir en la montaña de Montjuïc el Poble Espanyol, una síntesis de la arquitectura, la artesanía y la riqueza cultural españolas durante la Exposición. Casi un siglo después, el Poble es un vivo reflejo del alma de un país y un recinto al aire libre y sin tráfico, ideal para disfrutar en familia, en pareja o con amigos.

1923 - 1928 Los orígenes

En 1927, los constructores del recinto -los arquitectos Ramon Reventós y Francesc Folguera y los artistas Xavier Nogués y Miquel Utrillo- emprenden un largo y apasionante viaje en un flamante Hispano-Suiza. Visitan ni más ni menos que 1.600 poblaciones haciendo cientos de fotografías, anotaciones y dibujos para proyectar un auténtico pueblo con sus calles, plazas, iglesia y otros rincones, y con una combinación harmónica de edificios característicos de las diferentes regiones de España.

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1929 - 1930 La Exposición Internacional

Durante la Exposición Internacional, entre mayo de 1929 y enero de 1930, el Poble Espanyol se convierte en el pabellón de España y por eso alberga una larga lista de actos culturales y lúdicos: fiestas con baile, concursos, corridas de toros, danzas de diferentes regiones españolas, etc. El recinto, parte del grupo de pabellones dedicados al arte, tiene tanto éxito que cuando la Exposición cierra sus puertas el Ayuntamiento decide no demolerlo, tal como estaba previsto inicialmente.

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1936 - 1950 La Guerra en el Poble

Pero con la Guerra Civil (1936-1939), el carácter festivo, inocente y alegre del recinto desaparece completamente y termina convirtiéndose -y esta es seguramente su faceta más desconocida- en un campo de internado de prisioneros. Después de la Guerra, el Poble está amenazado por la ruina mientras el franquismo utiliza el recinto para difundir mensajes violentamente anticatalanistas.

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1955 - 1970 Intento fallido de rehabilitación

Desde finales de los años 50 y hasta principios de los 70, el Ayuntamiento de Barcelona quiere revitalizar el Poble Espanyol y, en general, toda la montaña de Montjuïc. En el Poble se realizan una serie de obras de rehabilitación y se organizan algunos actos y fiestas, pero todo esto no basta y el recinto sigue sin funcionar, arrastrando la imagen de decadencia que había empezado a acumular años antes.

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1986 - 1995 El inicio del cambio

No es hasta el año 1986 que el rumbo del Poble Espanyol de Barcelona experimenta un cambio destacado: a instancias del Ayuntamiento, se lleva a cabo un proyecto de nuevo Poble para recuperar arquitectónicamente los edificios originales y crear un área de ocio, una de gastronómica y una de servicios, además de una destacada oferta nocturna. Todos estos cambios tienen como objetivo último atender a la gran demanda turística del momento.

Y los cambios se traducen muy pronto en números: en el año 1987, 600.000 personas visitan el Poble y solo dos años después la cifra aumenta hasta casi un millón. Pero a pesar de los buenos resultados a corto plazo, el Poble sigue acumulando importantes pérdidas...

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1996 - Actualitat El renacimiento del Poble

El Poble ha entrado en un espiral de crisis económica de difícil solución y el Ayuntamiento sabe que la situación no se puede sostener mucho tiempo más. Pero en 1996 un grupo de empresarios saben apreciar el potencial del recinto y deciden asumir su gestión. Gracias a ello, el Poble empieza a remontar.

Durante esta nueva etapa se han puesto en valor la arquitectura, la artesanía y el arte contemporáneo como pilares fundamentales del Poble (en 2001 se instala el Museo Fran Daurel, una importante colección privada que aglutina obras de artistas universales).

En la actualidad, el interés turístico del Poble se mantiene, pero el recinto es ahora también un gran núcleo de ocio, con una programación estable que se prolonga durante todo el año y que está integrada por un amplio abanico de actividades culturales dirigidas tanto al público barcelonés como al turista.

A partir de 2016, además, el recinto se adapta todavía más a las exigencias del visitante y del momento, y apuesta por nuevos espacios dotados de las últimas tecnologías que le permitirán al visitante conocer más a fondo y con todos los sentidos el alma de todo un territorio.

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